Medalla 2008 RSEF-Fundación BBVA

Discuso de ELVIRA MOYA DE GUERRA VALGAÑÓN en la ceremonia de entrega de la Medalla de la RSEF:

Sres. Secretarios de Estado de Investigación y de Telecomunicaciones, Sra. Presidenta de la RSEF, Sr. Presidente de la Fundación BBVA, Directores Generales, Sr. Presidente del CSIC, Autoridades Académicas, familiares, amigos, señoras y señores.

Me siento honrada de agradecer, en nombre de todos los premiados y en el mío propio, a los grupos y personas que nos propusieron como candidatos, al comité de selección y a la junta de Gobierno de la RSEF por habernos otorgado los premios de la RSEF correspondientes al año 2008. Asimismo, hago extensivo este agradecimiento a la Fundación BBVA por el patrocinio de los premios que año tras año concede la RSEF, lo cual es una muestra más del compromiso firme y continuado de la Fundación con la ciencia y la cultura españolas.

Siendo muy joven leí, en un libro de Física Atómica y Nuclear, una frase que me impactó sobremanera y que pudiera ser la culpable de que me encuentre hoy aquí expresando mi agradecimiento por haber sido premiada. La frase era de Eugen Condon y decía así: “Si fuéramos capaces de educar a una generación sin prejuicios habríamos conseguido resolver más del 90% de los problemas que tiene la humanidad”

Pertenezco a una generación de españoles que tanto abierta como calladamente han luchado por superar prejuicios y romper barreras, tratando de poner a la sociedad y a la ciencia española en el lugar que les corresponde en el mundo. Una generación que creció y creyó en el esfuerzo y en la austeridad. Una generación que tuvo grandes sueños y que trabajó duramente para hacerlos realidad. Algunos de nosotros soñamos con ser científicos. Más concretamente, algunos soñamos con ser físicos y, al sentir que ya lo éramos, soñamos con tener en España una comunidad científica, homologable a las que habíamos conocido en otros países de nuestro entorno y de allende los mares. Una comunidad que gozase de reconocimiento internacional y que tuviese un impacto social dentro de nuestro país.

Entiendo que esta medalla que recibo hoy yo, es realmente el reconocimiento a esa generación, por su contribución a la labor de internacionalización y de estructuración de la comunidad científica española.

Esta fiesta de la Física que hoy celebramos, muestra que algunos prejuicios se han disipado y que algunos sueños se han cumplido. Tenemos la satisfacción de contar con la presencia tanto de físicos de reconocido prestigio como de representantes de muy diversos sectores de la sociedad española. Hoy tenemos con nosotros Profesionales de todos los ámbitos y amigos de todas las procedencias, que han venido movidos por el aprecio, la atracción o el respeto que tienen por los físicos y por la Física. Que comprenden (o al menos admiten) que los avances con que contamos: desde el uso cotidiano de las nuevas tecnologías hasta la nueva concepción del universo y sus galaxias, pasando por los nuevos métodos de tratamiento y diagnóstico de enfermedades, no serían posibles sin los descubrimientos que han realizado y realizan los físicos.

Cuando miro hacia atrás no puedo por menos de pensar “You’ve come a long way baby!” (“has recorrido un largo camino nena!”). Pero nada de esto hubiese sido posible sin el entorno familiar, humano, académico y científico que he disfrutado en todas y cada una de las etapas de mi vida. Crecí en una familia numerosa de mente abierta y tolerante que veneraba la cultura (las ciencias, las letras, las artes). Tengo unos hermanos, un marido y unos hijos que siempre me apoyan en mis momentos de desánimo y unas amigas y amigos que nunca me fallan. Tuve un maestro de escuela excepcional y algunos profesores de Instituto y de Universidad ciertamente memorables. En mi trayectoria profesional he tenido la fortuna de contar con grandes maestros y con excelentes colaboradores. Me llevaría horas enumerar aquí sus nombres y expresar lo que les debo. Tanto los que están presentes como los que no lo están saben que los llevo en mi corazón y que les tengo en alta estima.

Evitaré pues excederme del tiempo programado, pero no puedo por menos que recordar al Profesor Félix Villars, que fué mi mentor en mi etapa americana. El Profesor Villars no sólo me transmitió parte de su ingente sabiduría, sino que llegó a conseguir que me sintiese como uno más en el entonces reducido grupo de sabios que integraban el Center for Theoretical Physics del MIT. Esa etapa fue definitiva para mí como persona y como física. Fue allí donde despegué como científica en la escena internacional. Fue, además, una conversación que tuvimos en su despacho junto con el Profesor Hans Bethe la que explica en buena medida mi reciente giro académico y profesional. El gran Hans Bethe ( que falleció a punto de cumplir cien años, manteniéndose activo) nos contaba cómo él consideraba que debía de ser la trayectoria profesional de un buen científico: Una primera etapa centrada en la investigación, con escasa docencia , una segunda etapa más centrada en la gestión académica y científica, y una tercera etapa donde dominase la docencia. Esta conversación influyó en mi decisión cuando el anterior Decano de la Facultad de Físicas de la UCM ( J.M. Gómez ) me invitó a incorporarme a la Facultad. Fue una difícil decisión para mí, porque el CSIC era “mi casa”, pero atendí a las palabras de Bethe y, una vez más, he comprobado que es bueno hacer caso a los sabios ancianos: Ahora “tengo dos casas” y unos estudiantes que me hacen sentirme más útil a la comunidad y al país.

Finalmente, decía Bethe, podía uno retirarse tranquilo con todos los deberes hechos, y tratar de hacer verdadera investigación fundamental. Procuraré hacerle caso también cuando corresponda.

Pero dirán mis jóvenes colegas premiados, y otros jóvenes asistentes a este acto, que sólo hablo de cosas antiguas. Qué os voy a decir, los jóvenes sois el presente y el futuro. La única diferencia entre el pasado y el futuro es que del primero conocemos casi todo y algo de ello se puede contar. Del futuro no conocemos nada y nada podemos contar, pero esperamos lo mejor, y para lograrlo sólo conocemos una vía. La vía es que cada generación se apoye en las anteriores y dé apoyo a las que le siguen. Sin duda nuestras jóvenes generaciones tienen una tarea más difícil que la que nosotros tuvimos. Si bien el mundo en el que vivimos es más abierto y tolerante, su complejidad es mucho mayor, lo que exige una mayor preparación y una mayor fortaleza física, mental y moral para no sucumbir al “todo vale” y a otros perniciosos slogans.

De entre todos los valores y principios con que muchos de mi generación crecimos la honradez intelectual es el más esencial. Este principio, del cual derivan otros valores, es especialmente importante para un científico. Los guantes blancos, que tradicionalmente se entregaban en la investidura de los nuevos doctores, simbolizan precisamente la honradez intelectual, y deben mantenerse limpios hasta que se entreguen como testigo a la generación que hace el relevo. Estoy segura de que los jóvenes que hoy estáis aquí así lo veis y así lo transmitiréis.

Porque los sueños no se crean ni se destruyen solamente se transforman. De modo que la Sociedad de Física (RSEF) y otras Sociedades Profesionales y científicas llegarán a ser lo que soñemos que sean: Faro de la sociedad, timón de la juventud,… .Foro de discusión de los problemas actuales y futuros como el uso de los recursos energéticos, el control del medioambiente, etc. . El país necesita asesoramiento de personas e instituciones de la sociedad civil cuya credibilidad se base en el conocimiento científico, en el rigor argumental y en la libertad de pensamiento.

Pero esto nunca será posible sin el compromiso de entidades como la Fundación BBVA, que sin ánimo de lucro, hacen de correa de transmisión entre las sociedades científicas y el resto de la sociedad. Por ello hago votos por la continua y fértil cooperación entre la Fundación del BBVA y la RSEF, y dentro de la RSEF de un modo especial por el éxito de los grupos de Física Nuclear y de Mujeres en la Física.

Muchas gracias por su atención.